¿Comprar o arrendar?
No siempre conviene comprar: el dinero del pie podría estar trabajando en otros instrumentos (acciones, fondos), y una propiedad trae costos ocultos —contribuciones, mantenimiento, seguros—. Pero a largo plazo comprar suele convenir (no a cualquier precio) y, al final, la propiedad es tuya. Arrendar, en cambio, te da flexibilidad: pagas un monto y te olvidas de las mantenciones… eso sí, tienes que poder mudarte si el dueño te pide la propiedad. Acá ves, en números, cuánto pierdes por cada camino.
Es el dato que más mueve el veredicto.
El cálculo ya incluye el beneficio tributario (deducción de intereses al Global Complementario, Art. 55 bis), que reduce el costo de comprar. No considera reajuste de sueldo ni crecimiento del arriendo en el tiempo (se asumen constantes en UF).